lunes, 15 de noviembre de 2010

Ghost Rider (1º Parte)

Inauguro este blog hablando sobre una de las más incomprendidas obras maestras de los últimos años.
Ante una obra de semejante categoría y complejidad lo dividiré en varias partes para facilitar la lectura.

Está dirigida por Mark Steven Johnson que ya apuntó maneras con la interesante "Daredevil" de la que igual hablo un día.

Si bien "El motorista fantasma" puede presentarsenos a simple vista como una película típica del cine comercial para adolescentes, incluso a los ojos mas obtusos les puede parecer algo boba, el experto cinéfilo puede apreciar un doble sentido que reflexiona sobre la propia naturaleza del medio (eso que los gafapastas suelen denominar "metacine").

La película comienza con una voz en off que nos habla del oeste y sus leyendas, haciendo una clara referencia al western como mito fundador del cine Norteamericano. Un jinete fantasma que hizo un trato con el diablo y debe recoger el c0ntrato de chopocientas almas de "San Venganza" (Léase esto con un guitarrazo de fondo de esos que se escuchan en la zona fronteriza entre EEUU y México), se asusta del poder de este documento y sale huyendo sin cumplir su cometido como caza-recompensas del diablo.


Tras esto se nos presenta a Johny y su padre, un par de motoristas de feria. Johny además tiene una novia Roxanne, con la que planea fugarse. Momento romántico en paisaje bucólico.

Pero un día la tristeza llega hasta su corazón, descubre un diagnóstico de su padre que revela que tiene cáncer, mientras este duerme la mona en el sillón. La comparación con las películas del oeste es evidente, los motoristas son los vaqueros de nuestros días. Pero mientras la película comenzaba con un tono legendario la brutal realidad golpea al espectador, en el mundo real el típico vaquero que fuma un cigarrillo tras otro sufre las consecuencias de tan letal vicio , y las copas de más tendrán consecuencias en el desarrollo psicosocial de su retoño.


Johny no puede reprimir su dolor y va hacia el garaje dónde guarda su moto. Pero no se imagina el inesperado giro que su destino está a punto de dar.
En ese momento una figura inquietante se acerca caminand
o por la feria, las bombillas estallan a su paso, en una nueva referencia sutil (pero a su vez brillante) el director hace un guiño a la infancia del espectador. Los siguientes planos crean una situación que nos recuerda a la tradición del guiñol, el espectador sabe más que el personaje principal (Hitchcock utilizo este recurso, mucho mas burdamente, en mi parecer), pero es incapaz de atravesar la cuarta pared para advertir al héroe, el espectador se retrae a un estado de nerviosismo infantil en el que quiere gritar ¡Cuidado Johny es el malo, detrás tuyo! (pero no lo hace por miedo a parecer gilipollas en el cine).
El hombre misterioso se presenta, de nuevo referencias al guiñol (esos truenos y relámpagos que suenan cada vez que dice algo "inquietante" y nos hace agarrarnos con uñas al asiento murmurando ¡¡Johny no!!). Por fin vemos su cara y nos damos cuenta (aunque el e
spectador mas avispado ya lo intuía) de que no es otro que el demoni0 de la secuencia inicial. Le hace un poco la pelota y después le ofrece ayudar a su padre (en el doblaje latino además tenemos el grandioso detalle de ver al mismísimo diablo decir "tu papá"), al módico precio de su alma . Esto puede ser una referencia al coste de los tratamientos médicos para enfermedades graves en USA.

¿Sutil, verdad?

Cuando Johny despliega el pergamino en el que firmar un contrato (si algún día tu jefe te redacta en este formato un contrato sólo puede ser satán o Díaz Ferrán), recibe un corte en la mano , al caer su sangre sobre el papel el hombre le dice que no necesita su firma, con esto servirá.
El diablo cumple con su parte del trato y al día siguiente su padre está como nuevo, y su cáncer ha desaparecido. Pero el diablo no va a jugar limpio, y en el espectáculo de la tarde su padre sufre un accidente y muere. Johny tras ver el accidente intuye su som
bra y sale a perseguirlo con su moto. El diablo aparece en medio de la carretera y nuestro motero favorito derrapa y cae. Discuten y el diablo le advierte que para él se han acabado los amigos, la familia, y el amor, ahora Johny Blaze le pertenece y algún día reclamará el cumplimiento del contrato.
Nuestro héroe pasa con su moto por el lugar donde había quedado con Roxanne para fugarse, pero sabe que es tarde para él. En una escena emocionalmente demoledora (paralela al momento romántico, con el novedoso invento de que cuando la escena es feliz hace buen tiempo, si nuestros protagonistas sufren llueve), Johny mira con tristeza a su amor y se aleja en su moto hacia el horizonte.


Camino bajo el sol, pero es invierno en mi corazón.

En ese momen
to la cámara hace zoom hacia los ojos de Johny, que en una elipsis quizás solo superada por el comienzo de 2001 (y remarco el quizás), el actor que interpreta al joven Johny da paso (se metamorfosea?, muta?, digievoluciona?) al grandioso actor Nicholas Cage.

¿Homenaje?

Termino esta primera parte resumiendo este magnífico planteamiento y las cosas que serán relevantes en el resto de la película.

- La película traza un paralelismo entre el Western (origen mitológico de la cultura americana) y el cómic (aunque también el cine de acción).
- Nuestro héroe es dotado de un pasado trágico marcado por la deconstrucciónn de ese mito (encarnado en la figura del padre-cowboy-motorista), el hijo hereda una serie de maldiciones por culpa de "los pecados de su padre".
- Se presenta el interés romántico del protagonista que tendrá un interés vital en la trama.
- Se nos presenta un villano con unos rasgos muy marcados, viejo, autoritario, burocrático y tramposo.

Todo esto cuando aun no hemos llegado al minuto 15 (me quitó el sombrero ante esto) de la película, pero lo mejor aún está por llegar ...

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