domingo, 21 de noviembre de 2010

Ghost Rider (2º Parte)

Comenzamos esta segunda parte con un plano que se aleja de la cara de Johny (recien transformado en Nicholas Cage).Repite una y otra vez "No se puede vivir con miedo", frase que le dijo su padre. El travelling hacia atrás nos permite ver a Blaze sobre un inmenso escenario, con llamas y camiones. El público compuesto mayoritariamente por rubias y moteros gordos moteros le vitorean salvajemente.



El público puesto en pie y agitando la bandera grita una y otra vez ...

Pero en mitad del salto Johny sufre un flashback de su pacto con Mephisto. Lo cual hace que pierda el control de la moto, se meta el hostiazo del siglo y su legión de fans sollocen
¡NOOO!



Aquí es donde aparece uno de los mejores y mas entrañables personajes de la película, Mac (recuerda un montón al Foggy Nelson de Daredevil), el mejor amigo de nuestro héroe. Durante la película será el contrapunto cómico a la trágica figura interpretada por el sr Cage. Un poco más adelante nos regalará la mejor frase de la historia del cine. Pero no adelantemos acontecimientos. Lo primero que hace para asistir a alguien que se acaba de meter "EL HOSTIÓN DE SU VIDA", es quitarle el casco (es decir moverle) y darle un cachete en la cara a ver si espabila. Que esto no se enseñe ya mismo en las facultades de medicina demuestra lo poco que hemos avanzado. El bueno de Johny despierta y pregunta que si la moto está bien.
Mac le coloca sus gafas de sol, le incorporan entre todos y se va andando tan tranquilo.
El respetable se vuelve loco (¿alguien ha oído hablar de lesiones internas?)



La siguiente escena es clave para comprender las motivaciones de nuestro protagonista. Después de la carrera, el equipo de Johny bebe unas cervezas de forma distendida. Pero nuestro héroe (evidentemente tocado por el alcoholismo de su padre), toma alegremente un copazo de chuches. Mientras su troupe quiere ver las noticias acerca de su última hazaña, Johny quiere ver un documental sobre monos (recordad esto). Mac comienza a preguntarse como ha podido sobrevivir. Nuestro héroe contesta que tuvo suerte. Y es aquí donde viene "LA MEJOR FRASE JAMÁS PRONUNCIADA EN UNA PELÍCULA". Mac le espeta "¿Suerte?, mi perro de caza se llama suerte, no tiene pelotas y es tuerto (mi perro se llama suerte, no tiene testículos en latino). Ante semejante maestría en el guión solo cabe decir Tarantino, muerete de asco, jamás tendrás algo así en tus películas.



Pero claro tanta intensidad emocional, nos puede hacer creer que esta es una peli de esas de gafapastas. Pero nada más lejos, así que toca una escena de malos.
Un malo misterioso (que cuando se sonrie se parece un montón hombre asqueroso de muchachada nui) llega a un bar de Angeles del infierno, el puerta la dice que si tiene un problema y el tipo le mata dejándolo azul, una vez está muerto le dice "lo tengo" (los malos siempre harán su comentario ingenioso después de matar a un extra).



Pero el director quiere administrar el suspense con cuentagotas, así que de nuevo tenemos una escena en la que Johny y Mac conversan distendidamente en casa del primero. Vemos copas de caramelos, ambiente relajado, pero la situación se tensa cuando Mac descubre un libro de magia antigua. Mac quiere hablar de algo muy serio, pero Johny no le escucha mientras se descojona viendo un mono karateca en la tele (y quien no).



Pero en ese momento Mac apaga la tele y vemos el anteriormente afable Johny Blaze se enfada y amenaza con pelea. Mac está preocupado por el salto que nuestro protagonista quiere hacer en el aniversario de la muerte de su padre. Le pregunta que está tratando de demostrar, y Johny contesta con la profundidad dramática que tan solo Nicholas Cage puede otorgar "Que soy yo, el que lleva la moto". La discusión prosigue y mientras Johny le expone su necesidad de una segunda oportunidad (por la muerte de su padre) Mac le acusa de que todos esos libros que lee de chorradas de "religiosidad comparativa exponencial" se le mete en el cerebro y le pide que recapacite su salto con mogollón de camiones. Johny dice que lo pensará y se pone a ver unos premonitorios dibujos animados.



La acción vuelve a la escena del bar de moteros donde el misterioso malo de antes ha matado a todos los moteros, pero como no estábamos mirando, el director se reserva a una camarera para que muera pitufada y nos regodeemos en lo malísimo que es. Blackheart (veis como es malo), reúne a sus esbirros porque quiere el contrato de San Venganza (¿ya sabéis lo que tiene que sonar no?), y les expone que cuando lo posean se adueñaran del mundo e irán de ciudad en ciudad eternamente (esto es importante). Un esbirro le pregunta que sucede con Mephistópheles lo que enfurece visiblemente a Blackheart.
En esta escena se puede apreciar otro de los detalles geniales de la película, cuando Blackheart habla se oyen como unas voces múltiples. Según lo inspirado que se sintiera el ingeniero de sonido las voces de fondo recuerdan a todo el espectro de criaturas del averno desde alvin y las ardillas al hombre gato de los Kiss.

Cosas a tener en cuenta de esta parte:
-Se remarca el carácter infantil de Johny (copas de caramelos, dibujos animados)
-Se aprecia cierto atisbo de carácter autodestructivo, como medio de reafirmar su identidad (no le interesa su propia gloria si no ver si es "él" el que salta).
-Mac se establece como su Sancho Panza particular, poniendo un contrapunto de sabiduría popular a el delirio casi místico (religiosidad comparativa exponencial) de su amigo.
- Blackheart y sus esbirros quieren recorrer el mundo (Atentos a su estética, no diré más por el momento).
- Se sigue remarcando mucho la paternidad y sus conflictos, entre Johny y su padre, y Blackheart y el suyo (Mephisto).
- Si te mata Blackheart te pitufas.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Ghost Rider (1º Parte)

Inauguro este blog hablando sobre una de las más incomprendidas obras maestras de los últimos años.
Ante una obra de semejante categoría y complejidad lo dividiré en varias partes para facilitar la lectura.

Está dirigida por Mark Steven Johnson que ya apuntó maneras con la interesante "Daredevil" de la que igual hablo un día.

Si bien "El motorista fantasma" puede presentarsenos a simple vista como una película típica del cine comercial para adolescentes, incluso a los ojos mas obtusos les puede parecer algo boba, el experto cinéfilo puede apreciar un doble sentido que reflexiona sobre la propia naturaleza del medio (eso que los gafapastas suelen denominar "metacine").

La película comienza con una voz en off que nos habla del oeste y sus leyendas, haciendo una clara referencia al western como mito fundador del cine Norteamericano. Un jinete fantasma que hizo un trato con el diablo y debe recoger el c0ntrato de chopocientas almas de "San Venganza" (Léase esto con un guitarrazo de fondo de esos que se escuchan en la zona fronteriza entre EEUU y México), se asusta del poder de este documento y sale huyendo sin cumplir su cometido como caza-recompensas del diablo.


Tras esto se nos presenta a Johny y su padre, un par de motoristas de feria. Johny además tiene una novia Roxanne, con la que planea fugarse. Momento romántico en paisaje bucólico.

Pero un día la tristeza llega hasta su corazón, descubre un diagnóstico de su padre que revela que tiene cáncer, mientras este duerme la mona en el sillón. La comparación con las películas del oeste es evidente, los motoristas son los vaqueros de nuestros días. Pero mientras la película comenzaba con un tono legendario la brutal realidad golpea al espectador, en el mundo real el típico vaquero que fuma un cigarrillo tras otro sufre las consecuencias de tan letal vicio , y las copas de más tendrán consecuencias en el desarrollo psicosocial de su retoño.


Johny no puede reprimir su dolor y va hacia el garaje dónde guarda su moto. Pero no se imagina el inesperado giro que su destino está a punto de dar.
En ese momento una figura inquietante se acerca caminand
o por la feria, las bombillas estallan a su paso, en una nueva referencia sutil (pero a su vez brillante) el director hace un guiño a la infancia del espectador. Los siguientes planos crean una situación que nos recuerda a la tradición del guiñol, el espectador sabe más que el personaje principal (Hitchcock utilizo este recurso, mucho mas burdamente, en mi parecer), pero es incapaz de atravesar la cuarta pared para advertir al héroe, el espectador se retrae a un estado de nerviosismo infantil en el que quiere gritar ¡Cuidado Johny es el malo, detrás tuyo! (pero no lo hace por miedo a parecer gilipollas en el cine).
El hombre misterioso se presenta, de nuevo referencias al guiñol (esos truenos y relámpagos que suenan cada vez que dice algo "inquietante" y nos hace agarrarnos con uñas al asiento murmurando ¡¡Johny no!!). Por fin vemos su cara y nos damos cuenta (aunque el e
spectador mas avispado ya lo intuía) de que no es otro que el demoni0 de la secuencia inicial. Le hace un poco la pelota y después le ofrece ayudar a su padre (en el doblaje latino además tenemos el grandioso detalle de ver al mismísimo diablo decir "tu papá"), al módico precio de su alma . Esto puede ser una referencia al coste de los tratamientos médicos para enfermedades graves en USA.

¿Sutil, verdad?

Cuando Johny despliega el pergamino en el que firmar un contrato (si algún día tu jefe te redacta en este formato un contrato sólo puede ser satán o Díaz Ferrán), recibe un corte en la mano , al caer su sangre sobre el papel el hombre le dice que no necesita su firma, con esto servirá.
El diablo cumple con su parte del trato y al día siguiente su padre está como nuevo, y su cáncer ha desaparecido. Pero el diablo no va a jugar limpio, y en el espectáculo de la tarde su padre sufre un accidente y muere. Johny tras ver el accidente intuye su som
bra y sale a perseguirlo con su moto. El diablo aparece en medio de la carretera y nuestro motero favorito derrapa y cae. Discuten y el diablo le advierte que para él se han acabado los amigos, la familia, y el amor, ahora Johny Blaze le pertenece y algún día reclamará el cumplimiento del contrato.
Nuestro héroe pasa con su moto por el lugar donde había quedado con Roxanne para fugarse, pero sabe que es tarde para él. En una escena emocionalmente demoledora (paralela al momento romántico, con el novedoso invento de que cuando la escena es feliz hace buen tiempo, si nuestros protagonistas sufren llueve), Johny mira con tristeza a su amor y se aleja en su moto hacia el horizonte.


Camino bajo el sol, pero es invierno en mi corazón.

En ese momen
to la cámara hace zoom hacia los ojos de Johny, que en una elipsis quizás solo superada por el comienzo de 2001 (y remarco el quizás), el actor que interpreta al joven Johny da paso (se metamorfosea?, muta?, digievoluciona?) al grandioso actor Nicholas Cage.

¿Homenaje?

Termino esta primera parte resumiendo este magnífico planteamiento y las cosas que serán relevantes en el resto de la película.

- La película traza un paralelismo entre el Western (origen mitológico de la cultura americana) y el cómic (aunque también el cine de acción).
- Nuestro héroe es dotado de un pasado trágico marcado por la deconstrucciónn de ese mito (encarnado en la figura del padre-cowboy-motorista), el hijo hereda una serie de maldiciones por culpa de "los pecados de su padre".
- Se presenta el interés romántico del protagonista que tendrá un interés vital en la trama.
- Se nos presenta un villano con unos rasgos muy marcados, viejo, autoritario, burocrático y tramposo.

Todo esto cuando aun no hemos llegado al minuto 15 (me quitó el sombrero ante esto) de la película, pero lo mejor aún está por llegar ...